PRONUNCIAMIENTO – INTERNACIONAL ANTIFASCISTA – CAPÍTULO BOLIVIA
La Internacional Antifascista Capítulo Bolivia expresa su enérgico rechazo a la decisión del Gobierno boliviano de retirarse del Grupo de La Haya, un espacio de coordinación internacional que busca llevar ante la justicia los crímenes cometidos contra el pueblo palestino. Esta determinación, anunciada a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, no constituye un simple cambio técnico en la política exterior del país, sino un retroceso histórico, ético y político de graves consecuencias.
Bolivia había asumido una postura consecuente con los principios de soberanía, autodeterminación de los pueblos y defensa de los derechos humanos. Su participación activa en el Grupo de La Haya —junto a otros países que impulsaron acciones legales ante la ofensiva israelí en Gaza— era coherente con la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel en octubre de 2023 y con el respaldo a la demanda presentada por Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia por presuntas violaciones a la Convención contra el Genocidio. Esa postura no era un gesto simbólico: era una definición moral frente al mundo.
Hoy, sin embargo, el gobierno que lidera Rodrigo Paz decide dar un paso atrás. Bajo el frágil argumento de que estos asuntos deben tratarse exclusivamente en el marco de las Naciones Unidas, se abandona un espacio de articulación jurídica clave. Este giro no solo contradice el mandato constitucional de defensa de los derechos humanos, sino que se adopta de manera inconsulta, sin participación del órgano legislativo, violando el principio democrático en la definición de la política exterior.
Resulta contradictorio que se invoque el multilateralismo para justificar el abandono de una instancia que justamente buscaba fortalecerlo. No se trata de coherencia diplomática, sino de una claudicación política. Esta decisión coloca a Bolivia en el lugar equivocado de la historia, alineándose —una vez más— con los intereses de potencias que han sido señaladas por la comunidad internacional como responsables o cómplices de la devastación sistemática del pueblo palestino.
El silencio del gobierno boliviano frente a la masacre en Gaza, sumado al restablecimiento de vínculos con Israel —gestionado oficiosamente por el canciller en Washington—, constituye una señal inequívoca de alineamiento con la política exterior de Estados Unidos y del Estado israelí. Este giro rompe con una tradición histórica de nuestro país: la de estar junto a los pueblos agredidos, con Palestina, Cuba, Irán, Nicaragua, Venezuela y todas las naciones que han sufrido bloqueos, intervenciones o presiones del imperialismo.
Esa tradición no era retórica vacía, sino parte constitutiva de la identidad internacional del Estado Plurinacional de Bolivia. Abandonarla implica un daño moral y simbólico profundo: se debilita la credibilidad del país como actor comprometido con la justicia global y se erosiona la coherencia de su narrativa histórica.
La Internacional Antifascista Capítulo Bolivia declara que esta decisión no representa al pueblo boliviano. No expresa la memoria de nuestras luchas ni la vocación solidaria que ha caracterizado nuestra política exterior en los momentos más dignos de nuestra historia. Retirarse de los espacios de articulación jurídica frente a crímenes internacionales no es neutralidad: es indiferencia, es complicidad.
Bolivia no puede permanecer impasible ante el genocidio del pueblo palestino. No puede callar frente al dolor de quienes hoy son bombardeados, desplazados y despojados de su tierra. No puede retroceder hacia posiciones que diluyen su voz en nombre de una supuesta prudencia diplomática.
La historia juzgará con severidad a quienes, teniendo la posibilidad de acompañar la justicia, eligieron el silencio. Bolivia aún está a tiempo de rectificar.
¡Viva Palestina Libre!
¡Viva la autodeterminación y soberanía de los pueblos del mundo!
No a la política internacional servil del Gobierno boliviano