MANIFIESTO ANTIFASCISTA EN LA HORA ACTUAL

Las lucha de nuestros pueblos por un mundo multipolar enfrenta la arremetida del imperialismo y de sus operadores locales de la derecha reaccionaria y anti nacional hoy particularmente Venezuela enfrenta a la amenaza yanqui que intenta una invasión militar. El imperialismo impotente ante la fortaleza de Venezuela y la resistencia heroica de Cuba y Palestina se quita la careta para conservar su hegemonía en el continente frente a ello la Internacional Antifascista – Capitulo Bolivia rechaza tales acciones y ratifica su total solidaridad con el gobierno y con el pueblo y la revolución bolivariana de Venezuela y de todos los pueblos que sufren la agresión imperialista.

En un contexto donde el tablero geopolítico mundial se debate entre la incontenible emergencia de un nuevo orden multipolar y los intentos del imperialismo por mantener su otrora hegemonía; en Bolivia, la estrategia estadounidense, después de 20 años operando en contra de nuestro Estado Plurinacional, finalmente ha logrado una derrota del campo popular por la vía electoral. Así como ocurrió en Ecuador, en Argentina y otros países del Abya Yala, la estrategia imperial por mantener bajo su control lo que considera su patio trasero, ha logrado avanzar cualitativa y cuantitativamente. Envalentonada, la derecha hoy, amenaza con robarle al pueblo sus conquistas y logros. Sin duda, esa estrategia contempló la división del instrumento político para derrotarlo en las urnas; utilizando las técnicas más sofisticadas, empleando las guerras de cuarta y quinta generación, apoyadas por sus poderosos medios masivos de comunicación. Las redes virtuales, cadenas de radio, televisión y prensa escrita conformaron una implacable maquinaria de guerra para echar gasolina al fuego de las disputas internas hasta convertirlas en un campo de batalla en el que cada protagonista cavó su propia trinchera, sin querer admitir que la división era y es el camino seguro al infierno de la derrota.

Hoy, se abre de momento una perspectiva sombría, con un futuro gobierno de derecha –independientemente del candidato ganador– que pretenderá desmontar al Estado Plurinacional para sustituirlo con la vieja república neoliberal. En ese empeño, deberá desconocer las conquistas y derechos recuperados por el pueblo trabajador y, por tanto, enfrentar la disyuntiva de obediencia a sus mandantes del norte o conservación de una arquitectura que probó ser eficiente y eficaz durante 20 años, con su luces y sombras. Sin embargo, ahí es cuando la derecha nuevamente tropezará con un movimiento popular que deberá reorganizarse más temprano que tarde y movilizarse para defender lo suyo. En el mediano plazo, es previsible una recomposición del campo popular, cuyo talón de Aquiles vuelve a ser la división que seguirá siendo incentivada por el imperialismo. Por ello, más que nunca, las conquistas y logros del proceso de cambio deben ser entendidas como parte esencial para reconstruir el norte de una resistencia popular que debe volver a disputar el poder. El pasado inmediato nos demuestra que las concesiones, basadas en un supuesto control total, y al amparo de una dirección que se torció hacia el “capitalismo andino amazónico”, fueron un grave error político, disimulado por una coyuntura en la que los diversos movimientos sociales convergieron sus intereses en el Estado Plurinacional, pero sin una perspectiva revolucionaria y verazmente antiimperialista. Hoy, las deserciones y conciliábulos con el enemigo de nuestros pueblos son expresión elocuente de una despolitización suicida que dio lugar a la suplantación del rol de la organización revolucionaria; rasgo que diferencia el fracaso del proceso en Bolivia en comparación con la resistencia heroica de los pueblos hermanos de Cuba y Venezuela.

Consecuentemente, la tarea histórica del momento es afianzar la lucha antiimperialista, anticapitalista y antifascista, tanto nacional como internacionalmente. En el caso boliviano, es fundamental promover desde la base un poderoso movimiento de resistencia al desmantelamiento del Estado Plurinacional, con acciones de denuncia, formación, organización y movilización que impidan al imperialismo y a sus operadores locales de la derecha subastar las riquezas naturales y el patrimonio productivo trabajosamente construido durante el proceso de cambio. Estas acciones deben acompañarse en todos los rincones de la Patria tomando conciencia crítica del carácter de nuestras luchas, junto a la necesidad de conformar el instrumento político del pueblo, para conducirlo hacia un nuevo horizonte basado en los principios solidarios e internacionalistas que hagan de nuestra América un territorio libre e indomable. Debemos entender que, no se trata de impartir una formación para la obediencia sino para tener la capacidad de alcanzar una verdadera conciencia crítica y revolucionaria. Este accionar para la reconstrucción de un instrumento liberador debe comenzar de nuevo desde abajo, cargando en nuestras mochilas todo el acumulado histórico de lucha de nuestros pueblos, y creando nuestras propias experiencias de una pedagogía de la liberación.

En circunstancias aún más difíciles, nuestros pueblos y sus organizaciones han sabido levantarse, renovándose en liderazgos, métodos de lucha y paradigmas capaces de detener la barbarie fascista. Esta no será la excepción. Esta urgente tarea es para las nuevas generaciones comprometidas que ya no quieren saber nada de viejos caudillos y prebendalismos que sólo defraudan las esperanzas populares. El pueblo siempre prevalecerá y aunque suframos mil derrotas, la victoria será nuestra.

¡La resistencia popular vencerá!

Bolivia, septiembre de 2025

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