PRONUNCIAMIENTO DE LA INTERNACIONAL ANTIFASCISTA CAPÍTULO BOLIVIA
La Internacional Antifascista, capítulo Bolivia, se dirige a los pueblos libres del mundo para denunciar, con absoluta firmeza la escalada militar invasiva que el gobierno de Estados Unidos, bajo la conducción belicista de Donald Trump y su operador político Marco Rubio, ha puesto en marcha contra la República Bolivariana de Venezuela y su gobierno legítimamente elegido, presidido por Nicolás Maduro Moros.
La maquinaria imperial estadounidense, rejuvenecida por la vieja doctrina intervencionista que históricamente ha devastado naciones enteras, pretende justificar una eventual intervención armada bajo el gastado pretexto de una supuesta lucha contra el narcotráfico y la construcción imaginaria del denominado “Cartel de los Soles”.
Esta narrativa fabricada, sin evidencia verificable que inclusive los organismos internacionales no lo consideran, constituye la nueva excusa con la que Washington busca encubrir su verdadera intención: la apropiación ilícita del petróleo, el oro, el gas y la vasta riqueza natural que posee el suelo y pueblo venezolano.
El guion es conocido. Ya lo aplicaron en Libia para apoderarse de sus reservas energéticas y oro; invadieron y asesinaron hasta un millón de habitantes en Irak usando mentiras sobre armas químicas; lo repitieron en Afganistán bajo el disfraz de la “seguridad global”. Ahora, en pleno siglo XXI, intentan reproducir esa misma estrategia depredadora sobre un país latinoamericano cuya única “falta” es haber mantenido un proyecto histórico de soberanía, independiente y antiimperialista.
La arremetida contra Venezuela no se limita a una operación militar encubierta. Se trata de una guerra integral: económica, psicológica, diplomática, mediática y, ahora, aerotransportada.
Estados Unidos ha emitido desde el 2014 más de 100 sanciones unilaterales, ilegales y criminales contra el pueblo venezolano, secundados por la comunidad europea y acólitos, golpeando su economía, dificultando el acceso a alimentos, medicamentos inclusive durante la epidemia del COVID19, insumos industriales y operaciones financieras internacionales, de las cuales ninguna doblegó la dignidad de un pueblo de pie.
Pretende ser ejemplo de un castigo colectivo prohibido por el derecho internacional, cuyo objetivo es quebrar la voluntad política de un país que se niega a obedecer las órdenes del hegemon imperial.
Pero el cerco no termina ahí. Durante la última semana, Washington ha intensificado sus medidas coercitivas con un nivel de agresividad sin precedentes: bloqueo aéreo, impedimento a operaciones comerciales, presiones a empresas internacionales, amenazas abiertas contra autoridades venezolanas e incluso insinuaciones sobre acciones militares directas. Es un intento de asfixiar al Estado venezolano, de paralizar su movilidad logística, de sembrar caos y pánico, y de provocar un colapso institucional que permita justificar la intervención extranjera.
Lo que Estados Unidos no dice —pero todos comprendemos— es que la geopolítica imperial no tolera la posibilidad de que el progresismo latinoamericano consolide su presencia regional. No le basta derrocar gobiernos mediante sanciones, financiamiento de grupos opositores o campañas de desinformación; ahora quiere también cercar a Colombia para impedir que líderes como Iván Cepeda, de creciente respaldo popular, puedan suceder democráticamente al presidente Gustavo Petro. La obsesión del establishment estadounidense es impedir que América Latina avance en un ciclo de soberanía, integración regional y defensa de sus recursos naturales.
La Internacional Antifascista, capítulo Bolivia, declara su más enérgico repudio a esta política intervencionista, decadente y desesperada, propia de un imperio que ya no puede sostener su hegemonía sin recurrir a la violencia. Al mismo tiempo, reafirmamos que Venezuela no está sola.
Decenas de gobiernos del mundo, organismos multilaterales, movimientos sociales, redes académicas, organizaciones de derechos humanos y pueblos enteros han expresado su condena frente a esta peligrosa escalada.
Venezuela resiste con dignidad. Su pueblo, sus instituciones y sus Fuerzas Armadas han demostrado, una y otra vez, que no se someterán a imposiciones externas. Y es precisamente esa dignidad la que desata la furia del imperialismo.
Advertimos a la comunidad internacional que un ataque militar contra Venezuela no solo violaría la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional humanitario, sino que desataría una crisis regional de proporciones impredecibles.
América Latina no aceptará una nueva invasión disfrazada de “operación contra el narcotráfico”. Esa excusa, repetida hasta el cansancio por Washington, se ha convertido en un nuevo pretexto para la intromisión militar en países latinoamericanos que en contra la población hoy intenta someter a los pueblos, Ecuador es un claro ejemplo.
Desde la Internacional Antifascista, capítulo Bolivia, expresamos nuestra solidaridad inquebrantable con el pueblo venezolano, con su gobierno constitucional y con su legítimo presidente, Nicolás Maduro Moros. Frente a cada intento de agresión, redoblaremos la denuncia, la organización y la movilización internacional, incluyendo el estímulo al fortalecimiento de las milicias civiles para defensa de la Revolución Venezolana.
Venezuela no está sola.
América Latina no está sola.
El mundo observa, repudia y sanciona la irracionalidad bélica de Washington que hoy desata contra Palestina y amenaza a Venezuela.
Declaramos con absoluta firmeza:
“Si el imperialismo insiste en encender la chispa de la guerra, los pueblos del mundo sabrán responder con unidad, dignidad y resistencia”.
La Internacional Antifascista capitulo Bolivia, está alerta y firme.
La Paz, diciembre de 2025